La Coruña

El post de hoy lo escribo desde La Coruña. Una nueva ciudad por descubrir, sólo había venido una vez y unas horas. Esta ocasión ha sido con más tiempo y además, he tenido unos guías turísticos de excepción que me han enseñado la ciudad de arriba a abajo y me han contado todas sus historias. Es mágico perderte y descubrir una ciudad por ti mismo pero increíble cuando te la enseñan como me la han enseñado a mi.
Os dejo con algunas fotos del puerto y de la parte vieja de la ciudad.

El Castillo de San Antón se ordenó construir a finales del siglo XVI sobré una pequeña isla rocosa, como plaza fuerte para la defensa del puerto coruñes. Desde finales del XVIII hasta mediados del siglo XX fue una cárcel.

Y María Pita le dejó claro al pirata más temido de los tiempos, con estos cañones, que La Coruña no era una ciudad más a conquistar.

De la Torre de Hércules no tengo fotos pero me ha encantado saber que es el faro romano más antiguo del mundo. La playa con esas imponentes olas que rompen haciendo muchísimo ruido y el mirador del milenio son otras de las cosas que he conocido hoy. 
Su plaza desprende elegancia y seriedad y da un toque mágico a esta ciudad gallega rodeada de agua.


Espero que el viaje de esta semana os haya gustado tanto como a mi. La Coruña, prometo volver pronto y con más tiempo.
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Valencia

Hacía mucho tiempo que no descubría una ciudad, que no paseaba por una calle cualquiera sin saber que iba a encontrarme al final, buscar un sitio en el que comer bien, en el que estar tranquilamente de charla tomando un café…y este puente he vuelto a sentir esa magia. Hacía mucho tiempo que no iba a una ciudad desconocida y reconozco que me ha encantado la sensación de volver a descubrir y conocer.
Valencia ha sido el destino. Es cierto que he estado un par de veces, pero de paso y por motivos de trabajo. Las callejuelas de El Carmen (no su olor), sus bares y restaurantes con encanto, sus terrazas, su playa y sus 28 grados han hecho que me haya encantado. Si Sevilla tiene una luz especial, Valencia le sigue de cerca.
Os dejo con algunas fotos, un pequeño popurri de las pocas que hice con el móvil, ya me pasarán algunas más, que iba acompañada de buenas fotógrafas 🙂
Todos los días, para entrar y salir de donde nos alojábamos, teníamos que pasar por este arco. Era una calle super bonita, con un montón de plantas en los balcones.
Unas calles muy estrechas en las que peatones y coches no se llevan demasiado bien, pero es genial pasear por ellas sabiendo que, como mucho, vendrá un coche o dos.
Lo primero que hicimos nada más llegar a Valencia fue dejar las maletas e irnos a ver el mar. El día no podía ser más espectacular. Un buen arroz con bogavante, un café con estas vistas y venga, reconozco que estuvimos un buen rato tumbadas en la arena. ¡Eso es vida!

Si vais con tiempo, muy recomendable visitar el Oceanografic. Igual que una niña en las zonas de los acuarios, mis acompañantes pueden dar buena fe de ello, jejeje. Pero es que, ¿no me digáis que no es alucinante ver mantas, rayas, peces de un montón de tamaños, delfines, estrellas de mar y como no, esos impresionantes tiburones?

Está muy bien hecho, muy conseguido. Increible pasear por los túneles de agua y meterte dentro de un iglú.

Y ¿qué me decís de la luz que había cuando empezó a caer el sol? Increible, allí estábamos como bobas diciendo una y otra vez “esto es vida…”

 Y con esta bonita imagen me despido, espero que todos hayáis disfrutado del puente tanto como yo. ¡Feliz semana!

Sevilla de reyes

La semana pasada tuve la oportunidad de dar la bienvenida a la primavera en mi ciudad favorita: Sevilla. Me alojé en el mejor hotel que conozco, el Alfonso XIII y por eso os quiero enseñar un poquito de sus intalaciones. Ya me diréis qué os parece.

En la habitación todo son detalles, como por ejemplo esta bandeja de bienvenida con champagne y quesos, acompañada por una carta personalizada en la que cuentan la historia del hotel.

Y como todo buen hotel, un lugar perfecto para desayunar.

¡Bienvenida primavera!