La elegancia…

Hay días que me levanto con ganas de subirme a unos tacones de 12 cm y otros en los que las zapatillas serían mi mejor aliado, incluso hay días en los que me iría descalza a recorrer el mundo. Hay días de faldas, de vestido y de vaqueros pero yo hoy me siento por encima de todo eso. No es algo que suela sentir, de hecho, nunca llego a ser capaz de llevarlo al extremo como otras muchas cosas porque no me siento como pez en el agua. Pero el día que lo siento, me gusta. Hoy me siento elegante.

Mientras daba una vuelta en busca de unos encargos, me he topado con el escaparate de Sfera. La foto no es muy buena, pero os la voy a enseñar.

¿Qué me decís de ese tocado con redecilla? Es precioso y super elegante, ¿verdad? Pues yo hoy iría así, con una falda lapiz marcando cintura, unos tacones altísimos, unos guantes largos, un tocado como este y por supuesto unas buenas perlas. Caminando despacio pero con seguridad. Hoy me siento como lo que no soy, pero me gusta.

Los tonos pastel como el rosa palo, el blanco roto o el azul me transportan a esa época de clase y glamour.

La rutina, la rapidez a la hora de vestirnos, las prisas con las que nos levantamos y salimos de casa y el estilo de vida que llevamos, está haciendo que esta moda, la más elegante de todas las que han existido se pierda.

De todas formas, yo sigo soñando con ella y también con una boda de día o un evento importante en el que pueda sacar mi «yo» más interno y dar rienda suelta a lo que muchas veces he querido expresar. Y vosotras, ¿alguna vez os da por soñar que vais caminando por una película en blanco y negro como me pasa a mí?

Un guiño a los clásicos

Quiero dedicar este post a mi amiga Inés, ella, que como yo, comparte ese gusto por lo clásico, por la elegancia y el encanto de las épocas antiguas en la que los guantes largos y las perlas, eran las mejores compañeras de la elegancia.

Yo siempre he sido fiel a mis perlas, me parecen una pieza perfecta y si algún día salgo sin los pendientes que me regaló mi madre hace años parece que salgo sin vestir. Las perlas me dan fuerza, luz, un toque clásico que muchos destacan como pijo, pero que a mi me encanta.

Y con la llegada del frío, no puedo evitar acordarme de otro gran clásico, los guantes largos. Otro símbolo de elegancia y encanto que las mujeres hemos perdido por culpa de seguir las tendencias que nos marcan los nuevos diseñadores.

Hoy es uno de esos días en los que me pondría un vestido negro largo, mis pendientes y collar de perlas, y unos guantes altos por encima del codo. Todo ello, subida en unos enormes tacones de 15 cm que me harían tocar el cielo…ese es mi ideal de elegancia y sencillez.

Muchas han sido las musas del cine que han pasado a la historia por lucir estas prendas y hoy, quiero rendierles mi particular homenaje.

En los años 40, Rita Hayworth explotó su belleza con esos guantes negros que lució el Gilda.


Marily Monroe fue capaz de volver locos a los hombres con su espectacular vestido rosa y esos guantes extremadamente largos que le aportaban un toque super sexy en «Los hombres las prefieren rubias«.


Y yo, fiel seguidora como he dicho antes de las perlas, declaro Reina de la Elegancia y el Glamour a Audrey Hepburn en su papel de «Desayuno con Diamantes«. Esa mezcla de rostro pálido, vestido negro, guantes y collar de perlas son el culmen de la elegancia para mi.

La moda podrá pasar, avanzar, retroceder, hacer con nosotras lo que quiera, pero queridas amigas, las reinas de la elegancia, la seducción y el encanto son desde hace muchos años estas tres mujer. Que se caracterizaron entre otras cosas por sus curvas, sus guantes largos y sus joyas. Esta claro que en este mucho en el que vivimos es casi imposible darle la espalda a la moda, pero aun siguiéndola, debemos ser fieles a las tres características básicas que siempre deben acompañar a una mujer: elegancia, encanto y sencillez.