Lágrimas españolas por Loewe

Nos guste o no, lo cierto es que hoy Loewe está en boca de todos. Para unos motivos de risa, para otros, como es mi caso, un poco de tristeza.

La firma española que lleva desde 1846 trabajando y diseñando unos de los bolsos más exclusivos del planeta está pasando por uno de sus peores momentos comunicativos. Su campaña publicitaria no ha sido buena, le ha jugado una mala pasada. Una panda de modernetes hablando de ella no ha sido lo mejor que podría sucederle y la que fuera proveedora oficial de la Casa Real está en el punto de mira.

La consecuencia de todo esto han sido opiniones enfrentadas, los que están a favor y los que están en contra. El debate está servido y la realidad es que los bolsos los seguirán comprando los mismos y los seguiremos deseando los de siempre, a los que no nos importa que lo clásico esté pasado de moda y lo moderno sea lo guay.

Alguien puede decirme ¿qué necesidad hay de ponerle a este bolso las asas en colores fluor?

Mi respuesta es clara: ninguna. La marca española tiene peso por su exclusividad y no necesita reinventar los clásicos con modas pasajeras para salir a flote. Para eso, ya tiene otra línea de bolsos, como por ejemplo, los «Flamenco-bag» en los que los colores son los protagonistas.

Querido Loewe, si me permites un consejo, no temas seguir en la línea de lo clásico, ya que lo moderno, al fin y al cabo siempre va cambiando para adaptarse a los nuevos tiempos. Lo clásico nunca muere. El lema «renovarse o morir» no es apto para un marca tan exclusiva como lo es Loewe.