La elegancia…

Hay días que me levanto con ganas de subirme a unos tacones de 12 cm y otros en los que las zapatillas serían mi mejor aliado, incluso hay días en los que me iría descalza a recorrer el mundo. Hay días de faldas, de vestido y de vaqueros pero yo hoy me siento por encima de todo eso. No es algo que suela sentir, de hecho, nunca llego a ser capaz de llevarlo al extremo como otras muchas cosas porque no me siento como pez en el agua. Pero el día que lo siento, me gusta. Hoy me siento elegante.

Mientras daba una vuelta en busca de unos encargos, me he topado con el escaparate de Sfera. La foto no es muy buena, pero os la voy a enseñar.

¿Qué me decís de ese tocado con redecilla? Es precioso y super elegante, ¿verdad? Pues yo hoy iría así, con una falda lapiz marcando cintura, unos tacones altísimos, unos guantes largos, un tocado como este y por supuesto unas buenas perlas. Caminando despacio pero con seguridad. Hoy me siento como lo que no soy, pero me gusta.

Los tonos pastel como el rosa palo, el blanco roto o el azul me transportan a esa época de clase y glamour.

La rutina, la rapidez a la hora de vestirnos, las prisas con las que nos levantamos y salimos de casa y el estilo de vida que llevamos, está haciendo que esta moda, la más elegante de todas las que han existido se pierda.

De todas formas, yo sigo soñando con ella y también con una boda de día o un evento importante en el que pueda sacar mi «yo» más interno y dar rienda suelta a lo que muchas veces he querido expresar. Y vosotras, ¿alguna vez os da por soñar que vais caminando por una película en blanco y negro como me pasa a mí?